Cómo descubrir tu resiliencia.

Seguro que recuerdas algún momento difícil de tu vida en que tuviste que recurrir a una fuerza especial para seguir adelante. Una fuerza que desconocías, pero que tenías dentro y que se activó y te llevó a superar aquella situación con éxito.

Ese día descubriste que podías seguir adelante, superar aquel momento. Y te lo creíste. Y salió fuerza, acción y resultado exitoso. Y generaste en tu interior un nuevo recurso, una nueva herramienta para enfrentarte a las adversidades de la vida. Porque los momentos difíciles son parte esencial de la vida.

La capacidad que todas las personas tenemos para superar los momentos difíciles y además salir fortalecidos es lo que llamamos resiliencia. Y no es una característica especial para una minoría ni está reservada a  personas extraordinarias.

Todos en mayor o menor grado contamos con la capacidad de sobreponernos. Es una respuesta natural, normal y frecuente en el ser humano. Forma parte de nosotros, parte de nuestra esencia y de nuestro objetivo prioritario: la supervivencia, sobrevivir, seguir siendo quien somos.

La fuerza que surge es proporcional a la intensidad de la situación adversa. Y cuanto mayor es la fuerza mayor es el descubrimiento .

 Pero, ¿por qué  las personas respondemos de diferente manera ante la adversidad?. Todo ello tiene que ver con nuestras actitudes, creencias y valores que son fruto sobre todo de nuestras experiencias.

Las personas exitosas y felices llevan cargada su mochila de vida con altas dosis de resiliencia.

Aquí van algunos consejos para explorar cómo andas de resiliencia:

1.- Trae al recuerdo un momento difícil que superaste con éxito.

Los momentos difíciles son aquellas situaciones que interpretamos como pérdidas, daño o amenazas hacia nuestra personal.

Estos son algunos ejemplos: muerte de un ser querido, enfermedad, separación o divorcio, despido laboral, sentirse amenazado, sentirse rechazado, sentirse solo.

Revive una situación difícil de tu vida. Tráela al recuerdo con intensidad. Cierra tus ojos y visualiza lo que sucedió, lo que pensaste, cómo actuaste, ¿cómo te sentiste?

Trata de averiguar cuál fue la clave de superar aquella situación con éxito.

¿Qué recurso te funcionó?

Anótalo en un lugar significativo para ti.

Uno de los momentos más duros de mi vida que fue el día que falleció mi madre, tras padecer una ELA (esclerosis lateral amiotrófica). Invadida por una inmensa tristeza ,sensación de injusticia y rabia…,veo como Carlos, mi hijo de siete años, corre a buscar el globo que su abuela le compró unos días antes, y lo lanza por la ventana, y me dice:

  • Es mi regalo para la abuela Pili que está en el cielo.

Carlos quiso que su abuela se sintiera bien, le hizo un regalo. A partir de aquel momento y con el paso de las semanas y los meses descubro algo que me ayuda.

Imagino a mi madre, y pienso cómo a ella le gustaría verme. Esto me da fuerza y me impulsa a mejorar cada día, a sonreír. A lanzar globos al cielo todas las mañanas. De alguna manera siento la presencia de mi madre en todo lo que hago, y me agarro a cosas que ella nos aportó en vida para seguir creciendo a partir de ahí.

MI RECURSO: hacer las cosas imaginando la sonrisa de mi madre.

resiliencia

2.- Revisa cuál es tu respuesta ante los momentos difíciles de cada día.

Una vez tengas claro qué te funcionó en aquel momento te animo a revisar cómo respondes ante situaciones complicadas del día a día. No tienen el impacto de una adversidad pero sí que ponen a prueba nuestro nivel de fortaleza para afrontarlas.

Revisa tú última semana y anota qué situaciones difíciles surgieron y cómo las afrontaste. Me refiero a conflictos, discusiones, malentendidos, imprevistos, situaciones embarazosas, etc.

¿Cómo interpretas estas situaciones? ¿qué pensamiento te viene primero?  ¿cómo lo manejas?¿ A qué acción te lleva?, ¿cómo te sientes?

Por ejemplo:

MOMENTO DIFÍCIL: mi marido recogía a los niños del colegio, pero resulta que tiene trabajo y no me ha dicho nada. Una madre me llama para decirme que los niños están solos. Se me dispara la alarma, he de salir corriendo a buscarlos.

PENSAMIENTO QUE TENGO: mi marido es un despistado, no tiene en cuenta a los niños, solo piensa en su trabajo…

EMOCIÓN QUE SIENTO: rabia, enfado, ira.

QUÉ HAGO: el enfado me lleva a salir pitando, pero, decido hacer una pausa. Respiro tranquila, tomo conciencia de cómo el aire entra por la nariz y sale por la boca. Pasan 1-2 minutos.

Y llega otro pensamiento: puede que mi marido esté sobrecargado de trabajo, seguro que le ha surgido un imprevisto y ni ha tenido tiempo de llamarme. Creo que hemos de hablar para contarle cómo me he sentido y poner una solución para que no vuelva a pasar. Voy a buscar un momento tranquilo de hoy o mañana para charlar.

RESPUESTA ANTE UN MOMENTO DIFÍCIL: Inicialmente viene un pensamiento negativo hacia la otra persona. Si consigo hacer una pausa y hacer 3-4 respiraciones conscientes, este pensamiento se transforma en otro más positivo que me lleva a actuar con más serenidad.

Si no consigo hacer la pausa, respirar y mirar un poco más allá, actuo de manera impulsiva y no me siento bien.

Puedes recurrir a TU RECURSO también en estas situaciones. A aquel que te sirvió para superar una situación muy difícil. Puede funcionar también con estos pequeños momentos conflictivos.

3.- Elabora tu creencia sobre las adversidades o momentos difíciles.

Tienes claro TU recurso, el que te sirvió en un momento realmente duro de tu vida.

Has tomado conciencia de cómo actúas ante las pequeñas dificultades del día a día.

Ahora has de elaborar una creencia a partir de los recursos que tienes y te funcionan. Has de recurrir a esta creencia y ser coherente con ella cuando surjan momentos difíciles.

Comparto con vosotros dos creencias sobre las adversidades y los momentos difíciles que personalmente me funcionan:

  • Todas las situaciones de la vida tienen una parte positiva. TODAS incluso las más terribles. Si logro encontrarla, agarrarme a ella y avanzar en esa dirección, me sentiré mejor y seré más feliz..
  • Cuando llega una emoción que no me gusta, paro, respiro y empiezo a ver las cosas desde la serenidad y a actuar desde la serenidad. Esto me hace sentir bien, ser más feliz.

Con estos 3 pasos, estás dando un paso de gigante en tu autoconocimiento y estás creando  herramientas que puedes aplicar cada día y que te llevará a mejorar tu capacidad de resiliencia. Y esto te hace crecer y ser más feliz seguro!!.

En el próximo artículo seguiremos trabajando cuestiones sobre la resiliencia.

Hemos visto cómo descubrirla. El siguiente paso será, cómo entrenarla.

¿Qué es para ti la adversidad?¿Qué crees que te puede aportar un momento difícil a corto y a largo plazo?

Algunas personas  recurren al derrotismo, al no voy a poder o a culpabilizar a la mala suerte o a los demás, y abandonan, se acomodan o se retiran.

Hay personas que tienen miedo  al cambio, al qué dirán los demás, a fracasar, a lo desconocido y ante un momento difícil optan por no actuar.

Sin embargo otras personas  ven la adversidad como algo estimulante que les pone a prueba, y creen que siempre hay una solución para seguir adelante, que llegará un momento mejor.

¿Con qué palabra identificas la adversidad? Con daño o amenaza, con pérdida, con desafío o reto.

Reflexiona sobre tu recurso para afrontarla y recurre a algún momento de tu vida especialmente duro que superaste con fuerza. ¿Qué recurso utilizaste entonces y cuál utilizas ahora? ¿Cómo enfocaste la adversidad, desde la amenaza el daño o como un desafío-reto?

Anota tu creencia actual sobre la adversidad y valora cómo actúas bajo esa creencia.

Por ejemplo: Un momento difícil te marca para toda la vida y no es posible superarlo nunca.

Esta creencia seguramente nos limita para avanzar y haya que revisarla y cambiarla por otra que nos potencia.

En el próximo artículo veremos estrategias para entrenar la resiliencia.

Ana Casares Polo  http://www.anacasares.com    info @actraining.es   628 438 130

Entrenadora y coach personal

Coaching on line  (conversaciones profesionales vía skype/teléfono)

Método propio apoyado en mi experiencia vital-deportiva y soportado por una formación de máxima calidad. Primera sesión gratuita.

Fuente: Psicocode.