Salud para Maestros.

La misión de las escuelas es educar a los estudiantes de los equipos de salud íntima colaboración permitir una san vida para lograr un adecuado aprendizaje.
Los colegios deben ejercer además un rol poderoso en el cuidado de la salud y bienestar de niños y adolescentes a su cargo.
Existen diversos factores socioeconómicos, culturales, nutricionales, médicos, que influyen en la salud y afectan a su vez el rendimiento académico.
La escuela, nuestro segundo hogar por muchos años, debe ser el templo donde se continúe la orientación, formación y desarrollo de valores que se iniciaron en casa. El resultado de esta labor contribuirá al desarrollo y estructura de la personalidad.
En esta tarea es menester contar con la invalorable ayuda conjunta de padres de familia y maestros, amén de la buena voluntad y aceptación de la comunidad y los gobiernos locales.
El maestro imbuido de mística vela por la socialización de sus educandos, contribuye a la formación en valores para que se transformen en hábitos de vida, y aporta elementos positivos para la formación integral de sus alumnos, fortaleciendo el respeto, tolerancia y asertividad. Por ello, el educador es un eslabón muy importante dentro del rol educativo que desempeñan las escuelas.
La Organización Mundial de la Salud ha creado un nuevo desafío: asegurar la buena salud del escolar y simultáneamente un aprendizaje sin interrupciones por enfermedad.


A fin de alcanzar estos objetivos, se ha propuesto el concurso de los maestros en este tema para que elaboren coordinadamente con los trabajadores de la salud, habiéndose firmado en nuestro país un acuerdo entre los ministerios de Educación y Salud (LEY PROSANE)
La elaboración de esta presentación tiene como finalidad favorecer la participación de los maestros en el cuidado de la salud, aconsejando a niños y adolescentes estilos de vida saludables y detectando problemas que requieran ser atendidos en nuestros centros de salud.
Este artículo que proponemos, tendrá 6 capítulos siendo el primero sobre salud holística o integral donde se objetiva el componente biopsicosocial, otros que  se refieren a la salud física con elementos importantes como el desarrollo lo dividiré en físico, la nutrición, deportes, e inmunizaciones. En el tercer capítulo se abordará salud psicosocial considerándose estilos de vida, habilidades sociales, convivencia, resiliencia, desarrollo psicológico, problemas en el aula, accidentes y conducta de riesgo. El capítulo cuatro nos introduce en la salud mental considerando el grupo social del niño, su temperamento y sus rasgos de personalidad, y la patología que incluye depresión, ansiedad, ideación suicida, trastornos de conducta alimentaria, conducta social, adicciones, y se finaliza con la promoción de la salud mental en la escuela. El capítulo cinco se refiere a la salud sexual y reproductiva considerando higiene; orientación sexual y sexualidad; prevención de las enfermedades de transmisión sexual violencia sexual y patología de órganos sexuales.
Finalizamos con el capítulo seis sobre Ética, en el que consideramos los valores, el concepto de ciudadanía, ética del conflicto, paternidad responsable y corrupción.
E  puesto especial énfasis en evitar o disminuir el uso de lenguaje técnico, para favorecer el entendimiento de profesionales de otras disciplinas.
Se ha agregado un CD con abundante información para ser revisada, la cual que puede ser de utilidad para aumentar los conocimientos sobre salud escolar y empleada en la escuela para padres.
Esta unión de salud y educación formando un todo, en la búsqueda de un nuevo modelo de educación/salud para el mañana, redundará en la construcción para ellos de un futuro mejor, con hijos frutos de un amor responsable y maduro, permitiendo que esta meta sea susceptible de ser alcanzada.


Salud integral en la escuela

Objetivos:

Fortalecer y ampliar el concepto de salud; Sensibilizar a los profesores en el tema de salud escolar; Precisar las exigencias de salud de acuerdo con la edad; Recordar el nexo permanente que debe existir entre padres y maestros; Detectar riesgos educativos; Contribuir a mejorar el nivel de salud y calidad de vida de los escolares; Favorecer el éxito educacional, resolviendo problemas de salud que afectan el rendimiento escolar; Evitar la deserción escolar.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) define salud como:

El estado de completo bienestar físico, mental, espiritual, emocional y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. La salud implica que todas las necesidades fundamentales de las personas estén cubiertas: afectivas, sanitarias, nutricionales, sociales y culturales.

Esta definición es utópica, pues se estima que no toda la población mundial se encuentra completamente sana.
Por otro lado, una definición más dinámica de salud es el logro del más alto nivel de bienestar físico, mental, social y capacidad de funcionamiento que permitan incluir los factores sociales en los que viven inmersos el individuo y la colectividad.
La población urbana equivale alrededor al 76%, y la población rural al 24% del total. El 30,8% de la población es menor de 15 años, y ellos están en edad escolar. Así, niñez y adolescencia constituyen un tercio de la población.
Con respecto a las familias, se constata que las condiciones en las que crecen la mayoría de niños, muestran una serie de insuficiencias y desventajas que repercuten desfavorablemente en su desarrollo.
Son factores a considerar: pobreza, precariedad dela vivienda, limitado acceso a los servicios básicos, desempleo y subempleo, comercio informal, bajo nivel educativo de los padres, tamaño y composición de las familias, alta tasa de fecundidad y embarazos no deseados, medios masivos de comunicación perjudiciales y ambientes familiares con necesidad (Ver Informe de la UCA)
La Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), en el sector educación, señala que el 94,3% de la población entre 6 y 11 años asistió a algún centro educativo, mientras que en la población entre 12 y 16 años esta cifra disminuyó a 70,1%. En relación con los datos obtenidos en años pasados, la asistencia escolar en primaria (6-11) y secundaria(12-16) se incrementó en 1,1 y 3,2%, respectivamente (ENAHO 2007). Alrededor del 15% de escolares presenta problemas educativos en los que debe tomarse en cuenta la salud física, mental o social. La mayor parte de estos problemas exigen atención especial a causa de subnormalidad intelectual, problemas emocionales diversos, atención limitada, tendencia a distraerse o insuficiencias en el habla o la lectura.  (Ver Distintas informaciones que se detallan en los informes de la UCA ) Durante la Pandemia del COVIC!) salió a la luz las distintas situaciones del desarrollo social  que indirectamente favorecen su desarrollo.

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La salud escolar


Los objetivos de la educación deben estar relacionados con el fomento y protección del bienestar de las personas, que trascienden la adquisición de habilidades de lenguaje (lectura, escritura, comprensión) y matemáticas. Indudablemente, el proceso mismo representa un impacto significativo en la vida individual y social de los escolares, al aportar aspectos positivos a su existencia y contribuir a la formación de una personalidad más integrada y segura de sí misma, así como al mejoramiento de las relaciones sociales favoreciendo la convivencia pacífica en la escuela y en torno.
Los niños comienzan la vida escolar aparentemente sanos, sin problemas especiales para lograr su potencial educativo. Sin embargo, un porcentaje de ellos, alrededor del 15% presentan problemas escolares en los que debe tomarse en cuenta la salud física, mental y social.
La mayor parte de estos problemas exigen atención especial a causa de subnormalidad intelectual, problemas emocionales diversos, atención limitada, tendencia  distraerse, o insuficiencias en el habla o la lectura.


La OMS ha puesto énfasis en asegurar la buena salud del escolar, para que se lleve acabo un aprendizaje sin interrupciones por enfermedad.
Estos objetivos son imposibles de alcanzar sin el concurso de los maestros en el tema de salud escolar. El trabajo coordinado de maestros y trabajadores de la salud puede tener éxito si se les da una preparación adecuada. En nuestro país se ha firmado un acuerdo entre los ministerios de Salud y Educación (LEY PROSANE).

Existen cuidados básicos que deben observarse cualquiera sea la edad escolar.
Entre ellos aseguran la higiene, las inmunizaciones, la alimentación adecuada y los ejercicios físicos además de los exámenes médicos periódicos. El equipo de salud participando activamente  en la escuela creando una simbiosis entre docentes y su equipo y los equipos de salud.

Edad escolar

Preescolar: Un centro educativo ideal para preescolares se caracteriza por poseer un ambiente limpio, seguro y agradable, que satisfaga las necesidades de los niños. Además, debe brindar un espacio suficiente para realizar una variedad de actividades, ofreciendo oportunidades de desarrollo a diferentes niveles, que alienten a los niños de esta edad a tomar decisiones y favorecer su autoestima.
Los encargados del cuidado deben ser personas que disfruten trabajando con ellos. Tienen que estar preparados para esta gran función.
Las actividades y los programas diarios deben planificarse por escrito, y se debe mantener a los padres debidamente informados sobre estos.
Es crucial favorecer el desarrollo integral del niño a través de un enfoque de derechos donde intervengan los padres (agentes internos); las personas del entorno del niño como los educadores y los promotores (agentes externos) implementando un trabajo de calidad con estrategias basadas en el juego libre y el protagonismo de los niños.
Los programas deben cumplir con las normas promulgadas para proteger y dar seguridad a los niños, y responder a las inquietudes de los padres, y promover en lo posible estas actividades en el hogar.
La proporción niño-adulto garantiza que los niños cuenten con la supervisión y atención que necesitan.
Los proveedores del cuidado infantil deben recibir capacitación continua en áreas como el desarrollo, la salud, la seguridad y la nutrición infantil.
Son ejes de la educación preescolar el juego, la socialización, y la formación de hábitos.
Por ello es imprescindible que el programa contemple la necesidad del niño de jugar con sus amigos, para lo cual el docente debe promover experiencias de aprendizaje que le permitan aprender a convivir en paz y a desarrollar habilidades sociales básicas.
Además de dedicar un período al desarrollo de sus intereses especiales bajo la supervisión de adultos expertos; es cardinal, en este período de vida, fortalecer la socialización acentuando los valores y los hábitos positivos.


La función de la escuela no es la de sustituir a la familia sino la de integrar y profundizar su acción, prosiguiendo y extendiendo nuevas experiencias de vida y de socialización, en unidad de esfuerzos y de dirección. La familia nos ofrece un niño con una historia personal de vida familiar, a los cuales debemos educar en conjunto. La escuela se convierte, de este modo, en mediadora de lo que el niño es en su realidad natural y familiar, y aquello en que puede convertirse a través de las experiencias de aprendizaje y de vida comunitaria. Asimismo, otro ámbito en el desarrollo del niño es su alimentación. Las comidas y refrigerios de los niños en edad preescolar deben ser nutritivos, se debe planificar un horario adecuado y despertar en ellos el interés por los alimentos básicos en una dieta infantil, ya que se encuentran en un período de rápido crecimiento.


La seguridad del niño en el ambiente escolar es otro tema primordial. Como docentes es necesario conocer cuáles son las precauciones que debemos tener en las clases para evitar posibles accidentes siendo conscientes de que una buena prevención repercutirá de forma positiva en la seguridad de nuestra escuela, evitando posibles lesiones durante el recreo o en la práctica de la actividad física. Se debe respetar el grado de actividad física que cada niño pueda desarrollar evitando la competitividad.


Para la prevención de accidentes en el ámbito escolar debemos atender los siguientes criterios: seguridad e higiene en el medio y en la actividad física, posibles causas de algunas lesiones y normas para prevenir dichas lesiones. Pero es obvio que, a pesar de poder reducir estas al mínimo con una buena prevención, siempre estaremos expuestos a un posible accidente. Una vez que ocurra el accidente debemos dar una respuesta rápida y adecuada al afectado.


Por último, es primordial que exista en el centro educativo un plan para la identificación y la prevención de abuso y maltrato infantil en el ambiente escolar.
La escuela, por el rol fundamental que desempeña en la vida infantil, es el lugar privilegiado para promover la defensa y la vigencia de los derechos de la infancia, como también para detectar su vulneración. La detección activa del maltrato infantil e intervención en el ámbito escolar permite al profesorado ser un eficaz agente de prevención y apoyo a los niños que puedan estar sufriendo esta dolorosa situación. El impacto que sobre los niños ejerce el maltrato y la violencia en la familia tienen repercusiones que pueden afectar cada una de las esferas de su desarrollo: físico, cognitivo, afectivo, social y emocional.

Esta presentación para el equipo de Salud es primordial que se conozca entre los responsables de la Salud para la adecuada y oportuna participación activa.


Recordemos que sin salud no existe la educación y sin educación es imposible que exista la salud.
Para comprender esto debemos integrar activamente el Equipo de Salud a la Educación para detectar y hacer conocer a los docentes las distintas afecciones que  se producen en los tiempos de la invasión de medios informáticos sobre los niños/as y adolescentes en su formación y desarrollo, la conquista masiva  y rápida a veces desconocida o no valorada por los equipos de salud que tal vez  con la colaboración de los docentes  permitiría una rápida detección. No debemos olvidar la manipulación poderosa que se presenta a los niños/as de los equipos de informática, que un niño de 2 años ya lo tienen aceptado como un juego, olvidando la importancia de la actividad física favoreciendo un sin números de patologías.