“La palabra-pensamiento.”

Antes de las palabras está el pensamiento. La palabra es una conclusión del pensamiento; es el compromiso. Me pareció interesante este artículo, igual que el médico, el psicólogo, el político, etc. La palabra es la consecuencia del pensamiento y lo representa.

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Me llena de felicidad haber “removido” un poco el mito del “tono Waldorf ”. Alguna vez una estudiante del Posgrado Waldorf de España me dijo. “¿entonces tú te sales del prototipo de maestro Waldorf? Mi respuesta fue contundente: “Es que no debe haber un prototipo de maestro Waldorf”. Pensar que dirigiéndose a los niños cantándoles en pentatónico en vez de hablándoles, usando un tono suave y lánguido y llevando faldas, nos transformamos en maestros Waldorf, es una confusión. La base de la pedagogía infantil Waldorf es acompañar el desarrollo del niño, ofreciéndole aquello saludable para su desarrollo, no solo en el momento, sino también para su vida futura. Y ésto, a través de un adulto “digno de ser imitado”, a través de un adulto veraz, auténtico, libre de máscaras, ya que el niño puede percibir más allá, e independientemente de lo que yo diga, sentirá a través de mi tono y presencia lo que hay detrás ( o no hay), la coherencia o incoherencia. Ante el niño somos transparentes, no podemos ocultarnos tras un personaje, aunque lo intentemos, con la desdicha que el niño, si no somos lo que somos, se siente rabioso y desilusionado. Claro que no se trata de decir “es que yo soy así”, y así justificar nuestro mal humor y ataques. Los niños no piden personas perfectas, pero sí personas que quieren superar sus bloqueos y sus dificultades, personas que cada día intentan transformarse a sí mismas para poder ser lo que han venido a ser en esta Tierra. Y no todos somos iguales, unos tenemos voces profundas, y otros voces más agudas, unos paciencia y otros coraje. Colóquense la mano en el corazón y hablen con una voz demasiado aguda o inhibida: se darán cuenta que casi no hay vibración en el corazón. Hablen con tono natural, cálido, pero no estridente, cálido pero no cursi y ñoño, cálido, pero no impostado, y sentirán una gran vibración en el corazón. Entonces estarán hablando, vibrando con y desde ustedes mismos y desde ahí, podrán hacer “vibrar” positivamente el entorno. Entonces lo que dicen, estará conectado con lo que ustedes son, y ya no podrán tan fácilmente decir palabras vacías…También la maestra de jardín de infancia, debe urgentemente replantearse esto: Los niños quieren personas de verdad, no quieren personajes. Quieren voces que vibren desde el corazón, desde el centro de las personas, no con resonancia de cabeza…Bórrense el concepto de que somos más amorosos hablando con voces finas (algunas personas tienen voces finas de verdad, entonces es otra cosa), las voces anchas y oscuras, también pueden ser cálidas y envolventes. Aquí la pregunta es ¿Cuál es tu verdadera voz?. Transforma tus gestos duros en gestos redondos y cálidos, pero busca y acepta tu tono de voz auténtico. Transforma tus gestos duros en gestos claros y enérgicos, pero llenos de calor y desde el anclaje de tu verdadero tono. Dime tu Nombre y te diré, cual es tu Voz…


Por Tamara Chubarovsky.


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