El diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú.

La realidad supera la pretension, la pretension de que estamos ofreciendo una adecuada y oportuna educacion.

El abandono por parte de los alumnos de la escolaridad nos esta demostrando que la situacion de la educacion y la capacitacion esta deteriorada.

El esfuerzo que debemos realizar para recuperar lo olvidado es grande pero posible, necesitamos que el estado se ocupe de integrar la salud y la educacion, dado que sin Salud no hay Educacion, y sin Educacion no hay Salud.

La salud que debe recibir un niño esta relacionada lamentablemente con la pobreza que trae aparejado una alimentacion inadecuada.

La lucha que deberiamos tener es combatir la pobreza.

-Dr. Juan Marcelo Cosin.

Mariano Narodowski: “La tasa de abandono escolar interanual saltó de 2% al 10%, es como tener el dólar a $ 700”

Especialista en Educación, Narodowski habla del impacto de la pandemia en las aulas y el conflicto actual sobre la prespecialidad, entre otros temas.


La pelea por el cierre de las escuelas puso a la educación en el centro de la agenda. Maestro de primaria, pedagogo, profesor e investigador de temas educativos, – ¿Cómo estaba la educación argentina antes de la pandemia?

– El gran problema de la educación argentina prepandemia -que se acelera en la pandemia- es la falta de un proyecto educativo y con eso la posibilidad de que la dirigencia, no solamente la política, pueda construir política pública para mejorar la educación. Creo que la pre condición para los problemas de abandono, de calidad, de inclusión de la escuela secundaria, que son problemas más técnicos, es una condición política que lamentablemente la democracia no pudo resolver en todos estos años. Como en tantas otras cosas lo que hace la pandemia es acelerar, profundizar y poner en evidencia todas estas cuestiones.

Una escuela cerrada genera que los jóvenes perdamos oportunidades para  concretar nuestros proyectos de vida | RED/ACCIÓN

Una escue;a cerrada genera que los jovenes perdamos oprunidades para concretar nuestros proyectos de vida.

– ¿Qué impacto tiene la pandemia?

– A algunos de los grandes problemas de la educación argentina, los ha profundizado y evidenciado. Por ejemplo, lo que nosotros en abril del año pasado llamábamos los desconectados y abandonados, que hoy se calcula que son alrededor de 1 millón de estudiantes. Lo cual implica una tasa de abandono interanual que saltó de alrededor de 2% al 10%. Es como tener el dólar a 700 pesos, para que se entienda fácilmente. Es efectivamente una catástrofe social, generacional que va a costar mucho tiempo recuperar con políticas activas, pero que ya venía de antes. Estos abandonados por el sistema educativo no son nuevos, sólo que pasaron de 2, 3% al 10%. Quiero decir que de ese 10% hay parte que igual hubiera abandonado.

– Tenemos el dólar a 700, ahora ¿qué se está haciendo para bajarlo?

– Hay algunos programas, tanto del Gobierno nacional como de distintas provincias, que intentan recuperar a algunos de ellos y es positivo que el Gobierno nacional tenga un sistema nominal para poder identificarlos. Las escuelas tienen que subir en un Excel los presentes y ausentes y se puede calcular cuáles son los que abandonan. Sin embargo, ese sistema nominal recién está empezando. Y en segundo lugar, tampoco sabemos qué se hace en los casos en los que se identifican.

Y ahí tenemos dos problemas, uno que es propio de la pandemia, que es que en esta circunstancias de aislamiento social es más difícil recuperarlos. Y otro es un problema prepandemia pero que se profundiza: la falta de financiamiento y de capacidad política. Porque ir a buscar a los abandonados implica recursos y reorganizar el formato escolar para poder captarlos. En pandemia significa dispositivos y conectividad, no hay otra. Sobre todo, en situaciones de educación remota. Está de vuelta lo nuevo y lo viejo, y lamentablemente la pandemia acelera y profundiza. Tal vez lo positivo es que lo pone en evidencia: lo que antes no se veía en temas educativos, muchos ahora lo están descubriendo.

– ¿Qué otras prioridades hay en este momento?

– Hay una segunda prioridad pero que es de imposible cumplimiento, que es adaptar los edificios escolares a la situación. La infraestructura escolar que en muchos casos tiene enormes problemas para garantizar la ventilación, la distancia de 1,5 metros entre estudiantes y respecto del docente. En lo pedagógico me parece que no estamos avanzando en nuevos formatos para la nueva situación. Es decir, hemos reducido la cantidad de alumnos que tienen que concurrir a la escuela y en general van la mitad del tiempo, una semana sí, una semana no, tres días sí, tres días no. Pero todo sigue ocurriendo como si fuese 2019.

Ahí hace falta que tanto los gobiernos como los centros académicos, y los colectivos de docentes traten de ver cuáles son las mejores experiencias y compartirlas con los demás. Hay todo un trabajo que tiene que ver con resolver los problemas que se plantean ahora y generar conocimiento para cuando todo esto pase.

– ¿Hay alguna experiencia a observar a modo de modelo?

– El año pasado hicimos una investigación en la Universidad Di Tella que se va a publicar, un relevamiento en las escuelas privadas que no tienen problemas de financiamiento, para ver qué hacían con la educación remota. Y la verdad que hay experiencias muy interesantes, obviamente son para quienes tienen recursos ilimitados. Pero igual hay escuelas de las que se puede aprender, que tiene que ver con la reducción de grupos de alumnos, con los cambios en la didáctica, con el trabajo individualizado.

Es evidente que eso no se puede escalar a todo el sistema educativo porque lamentablemente no todos tenemos esos recursos, pero sí se puede aprender de ahí. Así que creo que no hace falta irse a Finlandia, acá tenemos experiencias. Incluso también colegas de otras universidades han estudiado lo mismo para sectores populares y también han encontrado algunos elementos interesantes. Ya hay cosas que se están haciendo, pero son los gobiernos y las instituciones académicas quienes tienen que desarrollar conocimiento pedagógico nuevo.

Después está el tema tecnológico. Una de las cosas que hemos aprendido en esta pandemia, uno ya lo intuía, es que las tecnologías digitales para la educación todavía están en un estado prehistórico, son del siglo XX. Son entornos muy rígidos, poco flexibles, no están centrados en el conocimiento, son muy burocráticos. Ahí hay otro desafío que no es sólo de la Argentina, sino que se está planteando a nivel global: cómo ingenieros y programadores con pedagogos podemos avanzar en modelos diferentes.

-La educación hoy está en la agenda y algunos hablan de las familias como un nuevo actor político. ¿Es coyuntural o el fenómeno perdurará?

– En mi libro “El colapso de la educación” justamente la hipótesis de trabajo es que los sectores medios que debieran ser los actores centrales en la pelea por la educación, en Argentina decidieron -o decidimos- mandar a los hijos a escuelas privadas y así pretender salvarse solos, retirándose estos sectores medios del espacio público y dejando solamente al sindicato docente como actor.

Lo cual está bien, porque en todos países hay sindicatos docentes que están en la vida pública de la política educativa. El problema es que sea el único y eso es porque todas las familias de clase media se retiraron a la escuela privada.

Lo que ocurre acá es que hay una irrupción de familias, mayoritariamente de clase media y es lógico que así sea porque los sectores de menos recursos tienen otras prioridades, ocupando el espacio central hoy de la política educativa. Me parece que eso es un aspecto absolutamente positivo, novedoso y ojalá que ese sea el cambio que generó la pandemia. Sería un gran aporte de la pandemia para la educación argentina.

– Más que la pandemia lo está generando la política…

– Por supuesto, sí. La situación de pandemia en general. Por supuesto que lo generó la política. No tanto -en mi opinión- por los cierres, sino por las idas y vueltas, la imprevisibilidad y la incapacidad de construir consensos.

Ahora la pregunta ¿si esto va a durar o no? Mi deseo es que sí, pero eso va a depender de la capacidad que tengan estos sectores de no volver a privatizar su decisión. Por más que vayan a escuela privada -eso no es un problema- que puedan sostener este espíritu del debate público es el punto.

Si cuando esto termine se vuelven a pensar, o volvemos a pensar que nos salvamos solos, me parece que ahí el problema va a seguir silenciosamente. Antes las familias no irrumpían en la escena pública porque se creía que cada uno estaba bien con la decisión que había tomado. Hoy esto ya está en crisis. Ojalá que continúe.

Mariano Narodowski, especialista en Educación. Foglia.

Mariano Narodowski, especialista en Educación. Foglia.

– ¿Podrá esto transformarse en una demanda de mejor calidad educativa u otras demandas de la agenda educativa?

– El problema que yo veo es que, así como los sindicatos tienen una participación institucionalizada y una paritaria nacional, en el Consejo Federal de Educación. Así como los estudiantes secundarios tienen una participación institucional en la ley de centro de estudiantes. No existe institucionalización de la participación de las familias.

Creo que es un déficit de los sistemas educativos en Argentina. Me parece que ahí hay una gran discusión en dos niveles: uno, cómo las familias participan en cada escuela sin que eso vaya en detrimento de la autoridad docente, que para mí sigue siendo lo más importante. Y en segundo lugar y más significativo todavía, cómo las familias participan del gobierno de la educación en el Consejo Federal de Educación.

Ahí habría que tratar de institucionalizar estos grupos para que tenga algún nivel de organicidad mayor, porque hasta ahora no lo tienen lógicamente porque son muy nuevos. Que participen como miembros en las reuniones ampliadas del Consejo Federal de Educación, con voz pero sin voto, igual que el resto de los actores del sistema educativo no políticos.

– También hay una gran cantidad de personas de la clase media, y bien activas, que están a favor de las medidas…

– Con esta irrupción me refiero a todos, no me refiero a unos u a otros. Me refiero a todos y todos son respetables y son singularidades sublevadas que me parece que tienen que organizarse de la mejor manera posible e institucionalizarse para que el Estado les dé un lugar y los escuché.

Así como hay cinco sindicatos nacionales en la paritaria nacional, podría haber también distintos grupos de familias. En eso no veo un problema, todo lo contrario. Así como no tenemos que ser críticos de los sindicatos en su posición, también podemos pensar que no tenemos por qué estar de acuerdo con lo que dice un grupo de familias u otro grupo de familias. Son actores que participan y desde ese lugar me parece una irrupción extraordinaria y ojalá se pueda institucionalizar como corresponde.

-¿No podría ser señalada esta visión como corporativista?, en el sentido que a las autoridades democráticas las elegimos entre todos y si empezamos a poner sindicatos, padres, se van sumando corporaciones al sistema…

– Creo que finalmente la responsabilidad política de la educación, y en este caso la responsabilidad política de los enormes problemas de educación, son de la dirigencia política. No estoy de acuerdo que sea de los sindicatos. Los sindicatos hacen de sindicatos. Los que resuelven son los funcionarios políticos y si los funcionarios políticos lo que hacen es replicar lo que quieren los sindicatos, el problema no es el sindicato, el problema es del funcionario político. Porque la política tiene que representar el interés general.

Ahora, si la política representa bien el interés general efectivamente hay intereses corporativos pero que son legítimos en la democracia, el interés de los sindicatos, el interés de las familias, son intereses corporativos, eso no lo veo mal en la medida que sea el gobierno elegido por el pueblo que tome las decisiones representando el interés general.

– Usted señaló muchas veces que la clase dirigente general dejó de importarle la educación y eso es un déficit importante. ¿Cree que a partir de este debate esto puede cambiar?

– Hoy lamentablemente no está cambiando. Lo que estamos viendo justamente es que las clases dirigentes no están interesadas. Lo digo en general, sin marcar las tintas sobre nadie, quiero eso claro porque no estoy en la grieta. Me parece que no están haciendo un esfuerzo extra para dejar la educación afuera de la grieta y avanzar en los consensos.

Entonces me parece que la CGT, la Unión Industrial Argentina, la asociación empresaria, la CTA, todos los sectores deberían tener una idea metida en el debate educativo. Hoy no la tienen y lamentablemente la política no está pudiendo ponerse de acuerdo haciendo un sacrificio. Entiendo que la política funciona en base a cuestiones de poder, electorales, eso es razonable, así funciona en todo el mundo. Pero también nos hacen falta estadistas que puedan poner la educación por fuera de la grieta y en el lugar de la prioridad de la nación.

– Con respecto al debate por la presencialidad, si se venía avanzando con consensos hasta el miércoles pasado, ¿qué pasó para que terminemos como estamos ahora?

– A ver, yo estoy asombrado y decepcionado, porque el año pasado fue un año de escuelas cerradas, mayoritariamente, no todas. Escuelas cerradas. Pero a partir de agosto y septiembre esto empezó a modificarse y esto se consagró en una reunión del Consejo Federal en febrero con la foto del presidente Alberto Fernández, la ministra Soledad Acuña, Trotta y todos los ministros de todos los partidos de todas las provincias diciendo la escuela es la prioridad, la presencialidad es la prioridad. Era la foto soñada.

– En la Quinta de Olivos…

– Sí, la foto soñada. Era la imagen del país, de la educación que queremos: la clase dirigente poniéndose las pilas y dejando de lado diferencias para hacer las cosas bien. Esto lamentablemente duró poco, un mes y medio, dos meses. Y en ese sentido estoy asombrado.

No encuentro o no se ven motivos para ese cambio, sobre todo motivos epidemiológicos, toda vez que la autoridad sanitaria nacional, la ministra de Salud había dicho que la prioridad seguía siendo la presencialidad. Y en ese sentido estoy decepcionado porque yo estaba conforme con lo que venía pasando, estaba muy conforme, muy entusiasmado.

En diciembre dije en medios y redes sociales que si el Presidente no lideraba la vuelta a la presencialidad, la presencialidad no volvía. Y en febrero el Presidente lideró la vuelta a la presencialidad. El problema del DNU del miércoles pasado no es tanto la propia restricción, no soy un fundamentalista de la presencialidad porque en todos los países pasa esto, el problema es que en ese acto lamentablemente el Presidente disolvió un acuerdo de forma unilateral.

El Presidente tiene toda la legalidad, la legitimidad para hacerlo. Además, respeto su inteligencia y su buena fe, no me meto con eso. Pero es evidente que rompió un acuerdo en forma unilateral. Tendrá sus razones. Pero me parece que ahí hay un problema. Tal vez adelantándome a una pregunta, la solución de este entrevero es volver al miércoles pasado a la mañana.

– ¿Ahora, dónde queda la autoridad del Presidente si se vuelve exactamente al miércoles pasado a la mañana?

– No. El Presidente tiene que liderar esa vuelta. Tal vez después que se cumplan estas dos semanas que quedan de cierre en el AMBA, mi visión es que es el Presidente que tiene que liderar la vuelta al consenso como marca la ley, que el Consejo Federal de Educación -ley de 2006 que impulsó el presidente Néstor Kirchner- el Consejo Federal de Educación es el ámbito de articulación de las políticas educativas. Me parece que hay que volver a eso.

– La cuestión es sí se puede después de semejante judicialización y conflicto…

– No hay otra opción. Si no retomamos la senda del consenso que habíamos logrado en esa foto de la Quinta de Olivos vamos a tener una situación de conflicto por las escuelas todo el año. Y creo que eso no tiene ningún sentido. Tal vez tenga un sentido en la política y en las elecciones y lo respeto, así funciona la política. Pero me parece que hace falta estadista tanto en el Presidente como todos los gobernadores: sacar a la educación de la política y de las elecciones.

Señas particulares

Profesor para enseñanza primaria, maestro de escuela y licenciado en pedagogía, Mariano Narodowski es ahora profesor en la Universidad Torcuato Di Tella y ha sido profesor visitante de varias universidades del mundo (Harvard University, Universidade de Sao Paulo, Universidad Autónoma de Madrid, entre otras).

Fue ministro de Educación de la Ciudad, entre 2007 y 2009.

Recibió distinciones a la investigación como el John Simon Guggenheim Fellow o el Oustanding Scholar Award (LASIG-CIES). Ha publicado veinte libros y más de un centenar de artículos en publicaciones académicas nacionales e internacionales.

Integra el Consejo Asesor de la Organización de los Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura y el Consejo Nacional de la Calidad de la Educación de Argentina y es Académico Asociado de Argentinos por la Educación. Además, es miembro fundador de Pansophia Project.