Hacia un plan de acción europeo para la economía social.

La experiencia de la Comision Europea en la preparacion del Plan de Accion para la Economia Social puede ser de utilidad en nuestro pais que se encuentra en una politica apoyando las organizaciones de la economia social para poner en marcha actividades y producir un impacto social para innovar y dejar puestos de trabajo. Esto favorecera que nuestras comunidades fortalezcan su residencia, economia y social.

Estamos desarrollando la Cooperativa que comprendera Medicina, Educacion y Sociedad que tendra la mision de estimular la Educacion, el cuidado de la Salud y Sociedad.

Invitamos a nuestros seguidores que lean este articulo para comprender la importancia que tiene la economia social.

-Dr. Juan Marcelo Cosin.

La Comisión Europea está preparando un Plan de Acción para la Economía Social, que se lanzará este año. El Plan tendrá como objetivo mejorar la inversión social, apoyando a las organizaciones de la economía social y las empresas sociales para poner en marcha y escalar sus actividades y su impacto social, para innovar y crear puestos de trabajo. También se basará en las características únicas de las organizaciones de la economía social para garantizar que las transiciones verde y digital no dejen a nadie atrás, y que nuestras comunidades fortalezcan su resiliencia económica y social.

La comunicación de la Comisión Europea «Una Europa social fuerte para transiciones justas», publicada poco antes del inicio de la pandemia COVID-19, ha llamado la atención sobre el hecho de que estamos presenciando una época de grandes cambios. El cambio climático y la degradación ambiental requieren ajustes urgentes en nuestra economía, industria y estilo de vida. La inteligencia artificial, la robótica y otras nuevas tecnologías también están cambiando profundamente nuestro estilo de vida y el mercado laboral. El desafío no es solo económico; también se refiere a la defensa de los valores de la UE. Aunque brindan oportunidades, los cambios tecnológicos y la transición energética no serán suficientes por sí solos para cerrar la brecha entre ricos y pobres. En varias ocasiones, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reiterado que estas transiciones no deben «dejar a nadie atrás”.

La pandemia de COVID-19, con sus importantes repercusiones económicas y sociales, ha traído mayor complejidad, mostrándonos que debemos trabajar por la inclusión, luchar contra la pobreza y brindar mejores servicios sociales. Además de abordar las consecuencias inmediatas de la crisis, es evidente que se necesita un cambio profundo en nuestras sociedades hacia un modelo más sostenible, tanto desde el punto de vista medioambiental como social. En este sentido, las organizaciones de economía social muestran el camino a seguir gracias a su compromiso de poner a las personas en primer lugar.

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Esta apuesta por el impacto social y medioambiental, junto con un modelo organizativo caracterizado por la colaboración y participación de todos los interesados, explica por qué la economía social es capaz de recuperarse en tiempos de crisis. Aunque las empresas sociales son a menudo pequeñas y enfrentan dificultades de financiación, muchas de ellas han contribuido directamente a abordar la crisis durante la pandemia, por ejemplo, produciendo equipos de salud, proporcionando atención médica y otros servicios esenciales a los más vulnerables. Sin embargo, muchas organizaciones han tenido que suspender sus actividades. Esto tiene un coste social muy elevado, dado el papel que desempeña la economía social en la promoción de la cohesión social y en la subsanación de lagunas en la prestación de asistencia social y servicios de interés general.

Varias iniciativas recientes de la Comisión, como el Plan de Acción para la Economía Circular, la Agenda europea de competencias y la estrategia «Renovation Wave», se han referido al potencial de la economía social. De hecho, muchas empresas sociales están activas en la economía circular, suministran energía a precios asequibles a los más vulnerables, lo que ayuda a amortiguar las crisis económicas, ayuda a la reconversión y mejora las perspectivas de empleo para quienes están lejos del mercado laboral. Finalmente, no debemos pasar por alto el aporte que la economía social puede ofrecer a la recuperación de la crisis que atravesamos. Su presencia local, sus modelos organizativos y su propensión a la innovación les permiten identificar rápidamente las necesidades de la comunidad y ofrecer soluciones adecuadas. Adicionalmente, La economía social ayuda a implementar el principio del pilar europeo de derechos sociales, que es nuestra brújula para una recuperación justa y sostenible. La Comisión Europea ha puesto a disposición un plan de recuperación sin precedentes[1] y anima a los Estados miembros a incluir la economía social en sus planes nacionales.

Para cosechar todos los beneficios de la economía social, es fundamental actuar con convicción en todos los niveles, incluido el europeo. En ello está trabajando ahora la Comisión Europea, consultando a todas las partes interesadas para desarrollar el plan de acción para la economía social que me ha confiado la presidenta Von der Leyen. Su adopción está prevista para finales de 2021 y actualmente estamos recopilando información sobre las necesidades y los retos de las organizaciones de economía social y empresas sociales. Recientemente se publicó un estudio que evalúa el impacto de las acciones implementadas como seguimiento de la Comunicación de la Comisión sobre una iniciativa empresarial social de 2011 [2]. Los resultados del estudio muestran que, aunque el ecosistema de empresas sociales y organizaciones de la economía social se ha desarrollado mucho en la última década, persisten algunos obstáculos.

Un obstáculo importante está relacionado con la falta de conocimiento y reconocimiento de los modelos de negocio de la economía social. La Comisión ha realizado recientemente un mapeo de las empresas sociales y sus ecosistemas en Europa. Este estudio muestra que, a pesar de estar presentes en todos los países mapeados, las empresas sociales gozan de diversos grados de reconocimiento público y privado, político y legal. Italia, Francia y Bélgica tienen algunos de los ecosistemas más avanzados de Europa, mientras que España tiene una larga tradición de organizaciones de economía social y un ecosistema de empresas sociales emergentes. Un número significativo de empresas sociales también operan y se desarrollan en países como Austria, Estonia, Alemania, los Países Bajos y Suecia, aunque no han introducido una legislación específica. En muchos países donde no existe un marco político o legal, el concepto de empresa social no se conoce ni se comprende bien. Esto genera una serie de dificultades para las empresas sociales, como un acceso más difícil a la financiación y la contratación pública. Por último, todavía hay un buen margen para mejorar el apetito por el emprendimiento social entre los jóvenes proporcionándoles las habilidades y la educación adecuadas.

El acceso a la financiación es a menudo un punto débil de la economía social, ya que las empresas luchan por encontrar la financiación adecuada para iniciar y ampliar su impacto, en particular debido a sus modelos de negocio que se centran en los beneficios sociales, en lugar de financieros, lo que los hace menos atractivo para los inversores tradicionales. Para abordar este problema, la UE ya ha lanzado un paquete de instrumentos que permiten a los inversores asumir más riesgos [3], incluyendo subvenciones, garantías de préstamos, inversiones de capital, servicios de asesoría y bonos de impacto social. Sobre la base de estos instrumentos y de los crecientes intereses de los bancos, reforzaremos el apoyo de la UE a través de nuestro plan de acción y a través de la ventana política dedicada a la inversión social de InvestEU. La financiación para apoyar la economía social también estará disponible en el marco del Fondo Social Europeo Plus. Los Estados miembros deberían hacer un uso estratégico de esta financiación, basándose en buenos ejemplos del período anterior, como el Programa Operativo Español para la Inclusión Social y la Economía Social. Los Estados miembros también pueden proponer que se utilicen algunos de los fondos que se les asignan en el marco del servicio de recuperación y resiliencia en sus planes nacionales de recuperación.

Estos son solo algunos de los desafíos y oportunidades que hemos reunido hasta ahora. En los próximos meses, la Comisión trabajará en la definición de acciones concretas para abordar estos obstáculos y garantizar que se pueda aprovechar al máximo el potencial de la economía social. En cumplimiento del principio de subsidiariedad, para algunas de estas acciones contaremos con el apoyo de actores y autoridades a nivel nacional, regional y local.

Autor: Nicolas Schmit, Comisario Europeo de Empleo y Derechos Sociales.